Había hace años un anuncio en televisión en el que se animaba a los conductores a utilizar el cinturón de seguridad, con un slogan del tipo “usa el cinturón, protege tu vida, tu seguridad es muy importante”.
Era un momento en el que no hacía mucho que era obligatorio su uso y con esa campaña se pretendía sensibilizar a todos, con un elemento de seguridad que salva muchas vidas. De hecho, hoy en día son los menos los que cometen tal imprudencia, y prácticamente todos al montarnos en el coche de manera natural nos lo abrochamos al estar totalmente interiorizado en nuestra mente.
De igual modo, debería ocurrir con los seguros de vida. Si de proteger nuestra seguridad personal o familiar hablamos, la contratación de este tipo de coberturas deviene en fundamental e inexcusable.
Todos conocemos casos en los que el fallecimiento o la invalidez de una persona ha causado un perjuicio muy grave a su familia, que debe unir al dolor de perder un ser querido, las consecuencias económicas de tal evento.
Es por ello que cobra especial importancia el capítulo de la protección, capítulo que entendemos bien a la hora por ejemplo de asegurar nuestras propiedades (ante un riesgo de incendio dormimos más tranquilos con un buen seguro de hogar que nos garantiza su reconstrucción).
No ocurre igual con la contratación de un seguro de vida que garantice el equilibrio económico de nuestra familia, y con ello que por ejemplo nuestros hijos tengan asegurados sus estudios universitarios, o no deban asumir una deuda para la que no generan ingresos suficientes. No ocurre igual, digo, ya que en España el tanto por ciento de personas con su vida asegurada dista mucho de la media europea, y además con coberturas menores.
La cobertura principal de un seguro de vida es el fallecimiento, pudiéndose contratar otras adicionales, siendo la invalidez desde nuestro punto de vista también de “uso obligatorio” (a un hecho tan grave en lo personal, se unen costes adicionales para los que hacen falta recursos).
Los manuales suelen recomendar una cobertura que al menos sea la suma de 5 años de ingresos para que la familia tenga tiempo de rehacer y adaptarse a la nueva situación. A los que no somos de manual, nos gusta más “conocerte”, saber de tu situación (número de miembros de tu familia, deudas si las hubiere, ingresos…) y con todo ello calcular el mejor seguro de vida para ti y tu familia, el que se adapte a tus necesidades.
Ponte en contacto con nosotros… y “protege tu vida, tu seguridad es muy importante”

