El nombre de Carlos San Juan, hasta hace poco un desconocido en nuestras vidas, ha sido portada en todo tipo de medios de comunicación por su campaña de recogida de firmas para conseguir un trato más personalizado, y por tanto más humano, por parte de la banca hacia, en este caso las personas mayores.

Ocurre que, en un mundo cada vez más tecnológico, el trato humano pierde su protagonismo no sólo en la banca, sino en múltiples actividades de la vida cotidiana: desde las gasolineras con el “sírvase usted mismo” hasta la contratación de un viaje por la web, o incluso en temas de salud que hasta los organismos oficiales nos animan a la teleconsulta o a pedir cita por internet.

Es evidente que la tendencia es imparable, que la tecnología ha venido para quedarse, pero el reto es su correcta utilización, su adecuación progresiva a determinados colectivos, y sobre todo que no sea sustitutivo de las relaciones personales, sino complementario para situaciones de bajo nivel añadido, y no para decisiones importantes que tengan que ver con la salud, el dinero o la protección.

En este sentido, el Sector Asegurador también camina hacia un servicio de “contrate usted su seguro” para lo que surgen las líneas directas, en apariencia para facilitar la elección al cliente, y abaratando costes, ofrecer precios más competitivos.

Digo en apariencia por que la realidad es bien distinta. Se ahorran importantes costes a las compañías (sobre todo el humano), si bien la supuesta reducción de precios para el cliente se basa en una disminución de coberturas y en un sinfín de llamadas que paga éste último a líneas 902…

Con todo, esto no es lo peor. Más preocupante es que se delega la elección de coberturas en el cliente, que probablemente por desconocimiento o pensando en ahorrar no elegirá algunas fundamentales para un buen aseguramiento. Más preocupante también es la posterior gestión de eventuales siniestros (que es para o que se contrata un seguro) que significarán un quebradero de cabeza y de múltiples interlocutores ante la ausencia de un Agente de confianza.

Precisamente, mi Agencia puede presumir de dicho trato personal y cercano. Pretendemos relaciones duraderas que parten de la escucha y del conocimiento del cliente para la búsqueda de soluciones aseguradoras adecuadas a las necesidades de nuestros clientes. Todo ello con asesoramiento en la contratación inicial y con disponibilidad y eficacia en la gestión posterior.

En definitiva, representamos la respuesta a la demanda de Carlos San Juan, trabajamos de personas para personas.